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(El Financiero).- Los problemas por desabasto de medicamentos hasta ahora se habían concentrado básicamente en el sistema público de salud, pero hoy se ve venir en el sector privado otra parte de esa película de terror que ha representado el desabasto de insumos de salud en México.

Éste escenario fue descrito en febrero de 2022 por un artículo de El Financiero en torno a los faltantes de fármacos en farmacias y hospitales privados y por desgracia la noticia no solo no ha perdido vigencia, sino que también se ha agravado.

A continuación parte de ese trabajo periodístico.

La carencia está afectando a prácticamente todos los grupos terapéuticos, incluidos los medicamentos genéricos más usados para enfermedades crónicas como diabetes mellitus, hipertensión, autoinmunes, etcétera.

Por mencionar algunos ejemplos, están faltando analgésicos tan básicos como paracetamol, butilhioscina y meloxicam o antiinflamatorios como naproxeno sódico. Hoy el roactemra, para artritis reumatoide, no lo encuentras en ningún lado, Micardis plus (para hipertensión arterial) estuvo escaso por algunos meses.

Es lamentable porque precisamente el mercado privado de genéricos ha funcionado como gran colchón para amortiguar el desabasto en el sistema público. Habría que ver cuántos derechohabientes del IMSS, ISSSTE, Sedena y Pemex, han podido cubrir su tratamiento comprándolo a precio accesible en la farmacia, pero seguramente son muchos miles. 

Los fármacos genéricos han jugado un papel primordial durante toda la pandemia. Y en ese contexto ahora se ve venir una fuerte escasez. Algunos laboratorios nacionales productores netos de estos medicamentos genéricos lo están viviendo fuertemente -nos comentan nuestras fuentes-, pues en algunos casos tienen operando apenas la mitad de sus máquinas; otros están sufriendo por faltantes de materia prima hasta para el 70% de su producción.

Pero ¿cuál es el problema? No se trata de capacidad productiva. Por el contrario, las plantas fabricantes de fármacos en México están subutilizadas. En algunos casos están operando a menos de la mitad de su capacidad instalada. Quisieran producir más pero no pueden por falta de proveeduría de materia prima.

La difícil situación obedece a la carencia mundial de la principal materia prima que son las sales químicas, las llamadas APIs (Active Pharmaceutical Ingredient) cuya fabricación está concentrada en muy pocos países asiáticos. Básicamente China e India se convirtieron en proveedores casi únicos de APIS, y en el caso de China es también productor de los precursores (que es como el esqueleto de la sal química) para fabricarla. La pandemia ha afectado a ambos países y no se están dando abasto.

Y pensar que hace algunas décadas México producía muchos tipos de dichos farmoquímicos e incluso los exportaba; lamentablemente esa planta no se cuidó, y en vez de estimular su desarrollo, fue ignorada y terminó desapareciendo.

Ahora, en una situación normal, lo esperado sería que desde hace meses el Gobierno mexicano estuviera implantando una estrategia desde la Secretaría de Economía y la de Salud para junto con la industria nacional, ver opciones para volver a impulsar aquí la producción de sales químicas, y negociar con China o India para conseguir los precursores. Si hubiera visión y consciencia, se estaría empujando con fuerza la esperada política industrial farmacéutica y un plan para que en México se produzcan esos ingredientes tan valiosos para productos tan vitales como son los medicamentos.

Pero como no es factible esperarlo del actual gobierno, la situación se vislumbra de verdad oscura, y no queremos ser negativos, pero quienes saben hablan de que lo más factible es que siga acrecentándose el desabasto ahora también en el sector privado.

Varios países en Europa y también Estados Unidos y Canadá lo vieron venir desde el año pasado, vislumbraron cómo resolverlo y han puesto manos a la obra. En el caso de Estados Unidos el presidente Biden entendió pronto el problema, se puso las pilas y presentó un plan para producir en su territorio las principales sales químicas requeridas para genéricos.

Nuestra desgracia es que en México, aún teniendo una importante planta productiva de fármacos genéricos, no hay forma de instaurar una estrategia urgente para ver cómo le haremos como país para solucionar ese problema hacia adelante.

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